Guarda y Custodia de Menores.
El
tema que me permito exponer el día de hoy: Guarda y Custodia de menores, que
implica entre otras la obligación de los padres al suministro de los
alimentos, la designación de la persona con quien habitará y cuidará de él, las
modalidades bajo las cuales el progenitor, que no tenga la guarda y custodia,
ejercerá sus derechos de visita, y toda la cuestión legal y patrimonial que
esto implica y que en ocasiones desafortunadamente se convierte
en letra muerta y no entraré a detalle en fundamentos legales.
Me
refiero a que se convierte en letra muerta; cuando las parejas
que deciden divorciarse o que no estando casadas y tienen hijos en común y
son menores de edad; inician el proceso respectivo para convenir sobre los
acuerdos que se mencionan en el párrafo que antecede y en alguno de los casos
al parecer y a la vista de todos, de una manera amigable llevan a cabo la firma
del convenio propuesto, e incluso el trato entre ambos padres es muy parecido
al que en un principio de su relación, los llevó a dar el paso, de lo que
aparentemente sería una increíble vida en común.
Situación
muy alejada de la realidad, ya que una vez firmado el convenio
respectivo, empiezan los dimes y diretes y en ocasiones hasta el juego
sucio de alguna de las partes involucradas, y todo aquello que por
escrito, se obligaron y ratificaron ante un Juez de lo familiar, no se
lleva a cabo, aun y cuando existan medidas de apremio que se dicten en contra
del que incumple.
La
cuestión mas delicada en éstos casos, es que el menor de edad se
convierte en moneda de cambio, o trueque para lograr que el cónyuge que no
cuenta con la custodia del menor pueda convivir con él; derecho de convivencia
y educación que tiene por el solo hecho de ser su padre o madre,
independientemente de las causas que originaron la falta de dicha convivencia,
claro está, mientras la patria potestad no haya sido perdida.
En
ocasiones quien posee la custodia del menor lleva a cabo toda clase
de artimañas para evitar a toda costa la convivencia con
el otro y el menor, violentando el derecho de convivencia que tienen entre
ambos el hijo menor y el padre o la madre en cuestión.
Es
triste conocer casos, en los que por el transcurrir del tiempo ya sea por la
decisión del padre o de la madre de no convivir con dicho menor, o bien que por
causas ajenas a su voluntad, e incluso por las amenazas y actos de
violencia en contra del padre o madre que busca a su hijo menor, dicha
convivencia no se logre, llegando a ser el padre o madre ausente un
perfecto desconocido para el menor.
Y
más triste aún; que mas que un desconocido, que finalmente cuando no se conoce
a una persona no existe sentimiento alguno sobre ella; que el sentimiento
que pueda tener ese menor hacia su padre o madre ausente, sea de absoluto
desprecio y rechazo en muchas ocasiones impuesto al menor por el padre o
madre con quien habita.
El abogado,
puede llevar a cabo el mejor de los convenios, e incluso ganar el proceso
mas complicado de su carrera, pero al momento de ejecutar una sentencia o un
convenio y no existir los medios suficientes o medidas de apremio ejemplares en
contra de quien incumple, es cuando toda ley, sentencia o convenio se
convierte en letra muerta, y desafortunadamente contra el daño
permanente que puede causarse a un menor por la intransigencia y
el egoísmo; no existe cura alguna.
Para cualquier consulta del tema tratado comunicarse vía correo a contacto@mercadojuridico.com.mx o visita el sitio www.mercadojuridico.com.mx
Hasta
la próxima. RM.
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