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Rodolfo Macías
Cursos y conferencias respecto a los temas tratados en el presente blog. Contacto: rmaciasmeana@gmail.com

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Una niñez feliz y protegida

Buenos días estimados lectores,  hoy 30 de abril, no quiero dejar de escribir a cerca de la mejor etapa que un ser humano tiene en la vida... la niñez, así como la protección que la ley otorga a los menores en nuestro país.

Siempre que se habla de la niñez, nos viene a la mente o al menos a la mayoría de nosotros, los mejores momentos y experiencias vividas en nuestros primeros años. Una felicidad centrada primordialmente en cosas simples, situaciones agradables por el hecho de ser cosas o situaciones que nacen del corazón, que nacen de la inocencia del alma y que si en todo caso se encuentran condicionadas debería de ser por el amor y cuidados proporcionados por nuestros padres y familiares más cercanos, que ahora como adultos nos toca proporcionar y sentirnos afortunados en experimentar la gran oportunidad que nos otorga la vida al ser padres.

Desafortunadamente en nuestro país, no todos los niños viven una infancia feliz y exenta de preocupaciones e incluso de violencia y con un desarrollo favorable como lo he mencionado en líneas anteriores y son vulnerados en su persona ya sea de forma física o psicológica, y los más triste, es que dicha violencia surge del seno familiar primario, es decir, dichas agresiones son llevadas a cabo por ambos o alguno de sus padres y se desconoce los derechos que tienen los menores y como la ley los protege.

Los niños como cualquier integrante de una familia, tienen derecho a desarrollarse en un ambiente de respeto a su integridad física, psicoemocional, económica y sexual y como consecuencia, se encuentran protegidos contra conductas que generen violencia familiar y contar con la asistencia y protección de las instituciones públicas, de acuerdo a las leyes para combatir y prevenir conductas de violencia familiar.

¿Pero cómo define la ley a la violencia familiar?

El Artículo 323 Quáter del Código Civil para la Ciudad de México, define como violencia familiar, a aquel acto u omisión intencional, dirigido a dominar, someter, controlar o agredir física, verbal, psicoemocional, o sexualmente a cualquier integrante de la familia dentro o fuera del domicilio familiar, y que tiene por efecto causar daño; no justificándose en ningún caso como forma de educación o formación el ejercicio de la violencia, hacia las niñas y niños.

Por ello, quienes ejercen la patria potestad, que corresponde a los padres o la guarda y custodia provisional o definitiva de un menor sean padres o no, e independientemente de que vivan o no en el mismo domicilio, deben dar cumplimiento sus obligaciones de crianza para sus hijos tales como:

I.- Procurar la seguridad física, psicológica y sexual;

II.- Fomentar hábitos adecuados de alimentación, de higiene personal y de desarrollo físico.

Así como impulsar habilidades de desarrollo intelectual y escolares;

III.- Realizar demostraciones afectivas, con respeto y aceptación de éstas por parte del menor, y

IV.- Determinar límites y normas de conducta preservando el interés superior del menor.

Considerándose incumplimiento de las obligaciones de crianza, el que sin justificación y de manera permanente y sistemática no realicen las actividades señaladas; lo que el Juez valorará en los casos de suspensión de la patria potestad, de la determinación de la guarda y custodia provisional y definitiva, y el régimen de convivencias.

Para el caso de incumplimiento de alguno de los padres de las obligaciones antes señaladas, se puede acudir ante el juez de lo familiar a efecto de que se proteja la integridad del menor y se apliquen las medidas correspondientes por el juez que conozca del asunto ya sea a solicitud de uno de los padres, de los abuelos o de las personas que tengan conocimiento sobre una situación de violencia familiar, según sea el caso.

Por ello debemos ser conscientes de la gran responsabilidad que tenemos los adultos, al momento de concebir un hijo y traerlo a este mundo y estar comprometidos en su educación y protección, lo cual es una tarea titánica, pero que a la vez se convierte en una tarea más sencilla y remunerada, al tener a nuestro lado al ser que más puede uno amar y proteger en este mundo como lo es un hijo y si creen que estoy equivocado o que en ocasiones el día a día y el propio cansancio hace complicada la relación con esos pequeños, recuerden el día de su nacimiento que como dicen: El ver nacer a un hijo es como conocer a dios en persona; el momento en que despertaban en plena madrugada, por que se encontraba llorando nuestro bebe y al estrecharlo en nuestros brazos, la recompensa que teníamos era su hermosa sonrisa y sus precisos ojos mirando los nuestros, con lo que nos hacían sentir la persona más importante y afortunada del mundo, por ello celebro que exista este día en el que más que festejar a los niños, debemos honrarlos por la oportunidad que nos dan de tenerlos a nuestro lado y recordar que al igual que ellos lo más importante en esta vida es el amor y ser felices. Hasta la próxima y FELIZ DÍA DEL NIÑO. RM.

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